XX ANIVERSARIO DEL CLUB ESPAÑOL DEL MEDIO AMBIENTE (1997-2017)

D RAFAEL FERNANDEZ RUBIO
A los que Dios nos ha regalada ya una larga vida, que nos permite contemplar el correr del tiempo con extensa perspectiva, es un buen ejercicio reflexionar en tantos cambios acelerados que se han producido, para tratar de imaginar los que nos deparará el tiempo por venir.Y eso lo quiero hacer hoy, mirando a ese desafío ineludible, y a ese reto insoslayable, que es la internacionalización de las personas, de las empresas, de las mentes y de los quehaceres… En este empeño venimos soñando los que, tras recorrer y deambular por tantas geografías, hemos coleccionado en ellas tantas amistades, tantas enseñanzas y tantas ilusiones.Si no hace mucho podíamos decir que no se pueden poner puertas al campo; si pensábamos en lo ineludible que es dominar idiomas, comunicarse y abrir la mente a otras personas, a otros hechos y a otras realidades,… hoy ya hasta eso se ha quedado pequeño. Hablamos de globalización, y de aldea común, y de cambio climático, y se nos cruzan los cables cuando vemos lo que ha podido significar lo que alguien ha decidido en Tokio o en Río o en Davos… Hablamos de oportunidades y de necesidades, y se nos abren infinitas las telas de araña de las redes sociales, y vemos que el mundo gira más y más rápido, y nos sentimos centrifugados a un inmenso espacio sin límites y sin barreras…Y, en este contexto, cuando nos vemos inexorablemente impulsados a abrir horizontes, a encontrar nuevos mercados y a ganar clientes, la internacionalización es un desafío evidente y un reto ineludible, en el que para pisar firme y mantenerse hay que estar preparados, hay que ganar habilidades, hay que ofrecer el mejor producto, hay que lograr la mejor posición de salida y mantenerla sin desfallecer, alcanzando una meta tras otra. Tal vez aquí es donde mejor sinergia se puede ganar, combinando la sólida experiencia que aporta la veteranía, con el impulso y vehemencia fruto de la lozanía mental e intelectual. Nadie somos inválidos en esta internacionalización, salvo los que se autoexcluyan y no quieran soñar y vivir realidades, externas y universales, fuentes de inspiración, de nuevos impulsos y vitalidades, de recompensas y satisfacciones, de esperanzas e ilusiones… Soy optimista, por naturaleza; soy buscador de amigos y realizador de sueños; quise ser maestro y la vida me ha regalado los mejores guías, que me han acercado a los más altos empeños… por eso, cuando alrededor todo hierve, todo se inquieta, todo es convulso, todo es tensión, todo es reto… sólo cabe animar a los que tienen toda una vida por delante, y a los que apenas les queda un suspiro, un hálito…; todos somos necesarios, todos tenemos destinos, todos valemos para una misión y todos tenemos activos.
Por todo ello, responsablemente, al abrir estas nuevas puertas, pongamos al servicio de la sociedad el mejor saber hacer, ideemos con imaginación mundos más gratos, más amigables, más acogedores; mundos de trabajo y de empeño y de ilusión,… Así, cuando miremos los ojos ilusionados de esas criaturas nuevas, apenas nacidas, en sus primeros balbuceos, tengamos la satisfacción interna de estar contribuyendo a que su mundo sea realmente mejor, su humanidad más humana, su derredor más acogedor y su vida más satisfecha y tranquila para que, como dicen al otro lado del ancho mar, “les vaya bonito”.

D. JUAN CARLOS MAMPASO

En su vigésimo aniversario, quiero felicitar al Club Español del Medio Ambiente por su  excelente trayectoria y a sus miembros, colaboradores y fundadores por el extraordinario trabajo que, durante estos años, han realizado para crear y desarrollar una verdadera cultura y una auténtica sensibilidad medioambiental en nuestra sociedad. Gracias a esa concienciación y a las numerosas llamadas a la reflexión que se han realizado a lo largo de estos 20 años, el respeto y la protección del medio ambiente están presentes, de forma transversal, en todas las actividades que ciudadanos, colectivos, empresas, administraciones e instituciones públicas y privadas realizamos cotidianamente. Así, hemos pasado del “este no es mi problema y lo tienen que solucionar el gobierno y las grandes empresas” a “cualquier pequeño gesto o acción individual o colectivo que realicemos en este campo, por pequeño que sea, contribuye a …” Este cambio de actitud ciudadana ha permitido afrontar de forma responsable los graves problemas medioambientales que afectan a nuestro planeta –no olvidemos que es un problema global–, como son: el calentamiento, la contaminación, la deforestación o la pérdida de biodiversidad, entre otros.- -que sufrimos localmente. Son muchos los retos a los que nos enfrentamos para poder legar a las futuras generaciones un mundo más sostenible. Pero, desde esta perspectiva y con el compromiso de los gobiernos de estimular iniciativas y acciones para implementar y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, cumplir los Acuerdos de Paris sobre Cambio Climático o impulsar la Economía Circular en la Unión Europea, será posible. Animo al Club y a sus socios y colaboradores a seguir trabajando en los fines y objetivos que dieron lugar a su creación y  agradezco el esfuerzo y cariño de algunos amigos del Club que tristemente ya no están con nosotros. Se ha avanzado, pero queda mucho camino por recorrer, precisamente  en un momento clave para lograr esa sociedad sostenible a la que aspiramos.

D. GONZALO ECHAGÜE

La celebración del 20º Aniversario del Club Español de Medio Ambiente supone una ocasión magnífica para poder reflexionar no sólo lo que se ha avanzado en materia ambiental en las dos últimas décadas, sino para dibujar el futuro escenario de retos que se nos presenta en un momento clave para dar el impulso definitivo a las políticas ambientales. Hace 20 años se adoptó el protocolo de Kyoto que si bien se tuvo que superar problemas para tanto para su marcha, como para su renovación, ha podido generar, al final de su proceso, el Acuerdo de París en 2015 que ha logrado marcar un rumbo decidido implicando a casi todos los estados del planeta en la mitigación y adaptación al cambio climático, que a su vez ha logrado impulsar a numerosas políticas. Entre ellas, se encuentra la Transición energética, senda ya emprendida por numerosos gobiernos europeos y que España inicia en este año 2017, con el reto de impulsar una política transversal entorno al uso de la energía, que debe ser cada vez más eficiente, más descarbonizada y más justa, para que dicha transición no genere desequilibrios sociales y pobreza energética. Una de las principales consecuencias que se deriva de estas políticas junto con la necesidad de mejorar la calidad del aire, están surgiendo en las ciudades con la aplicación de medidas en materia de movilidad sostenible, que están suponiendo otra forma de moverse en la ciudad, otra forma de repartir el espacio público, minimizando el uso de vehículos en favor de otros modos y otros usos, que está provocando cambios en los hábitos ciudadanos. De igual forma, la rehabilitación de edificios poco a poco está siendo impulsada gracias a los fondos europeos, si bien aún falta en nuestro estado una coordinación administrativa para que el impulso sea generalizado, con el objeto de hacer más eficiente nuestro parque de viviendas y más resilientes al cambio climático. Precisamente, la adaptación al cambio climático, está empezando a ser una línea de trabajo intensa tanto de administraciones como empresas. A nivel local, la naturalización de las ciudades con la implantación de infraestructuras verdes, está siendo una de las estrategias que se está impulsando para generar una adaptación al cambio climático. Otro de los grandes retos a nivel europeo es la economía circular que deriva de la estrategia europea en el uso eficiente de los recursos, que está suponiendo una política transversal que está invirtiendo el modelo económico lineal a un modelo de cierre de ciclos, que selecciona de forma inteligente los recursos que utiliza, que maximiza la eficiencia y a la vez restituye el patrimonio y el capital natural de nuestros territorios. En este sentido, la biodiversidad sigue siendo uno de los campos donde los numerosos esfuerzos realizados aún no están dando los resultados esperados de detener la pérdida de biodiversidad. Ahí el sector empresarial, debe implicarse más, especialmente empresas con impacto e implicación en el entorno natural, como las empresas textiles, agroalimentarias, mineras, energéticas, constructoras, etc., que pueden jugar un papel importante si atienden a toda su cadena de valor e incorporan la biodiversidad como factor en sus líneas de negocio. Finalmente, la política de Agua, tan desarrollada en España por su prestigioso campo de profesionales, no debe abandonarse y debe completar los contenidos de sus planificaciones, además de revisar los planes de sequía dada las malas previsiones que a medio plazo presentan las proyecciones de disponibilidad de los recursos hídricos. Finalmente, hay un reto en el que insistir, que consiste en accionar una de las palancas más importantes para activar determinados campos como es la aplicación de una fiscalidad ambiental. España posee una de las fiscalidades más bajas de toda la UE y ahora parece encontrarse en un momento clave para su aplicación en un contexto de bajada generalizada de impuestos a las rentas. Por todos estos retos, sin duda CEMA seguirá siendo un actor que active los debates, conecte los agentes y empuje a la sociedad a afrontar estos retos que aún quedan por emprender.

D. JOSE LUIS TEJERA

El Club de Medio Ambiente, en los últimos veinte años, ha tenido una trayectoria notable en el desarrollo de sus actividades y ha contribuido a la mejora medioambiental de nuestra sociedad a través de sus fundadores, colaboradores y socios. Las conferencias realizadas, los actos anuales de entrega de medallas a personas relevantes en el ámbito medioambiental, las participaciones en distintos foros y sus opiniones,  han contribuido a crear una cultura de respeto a la sostenibilidad. Son innumerables los temas que se han tratado en las conferencias que el Club ha organizado cada año y siempre han estado a la vanguardia de los asuntos más relevantes medioambientales que han interesado a la sociedad. Uno de los principales retos medioambientales que afronta nuestra sociedad es el Cambio Climático y el Calentamiento Global y el Club ha estado atento a la evolución de las distintas Cumbres Intergubernamentales y ha organizado paneles después de cada Conferencia de las Partes para debatir, con ponentes de primera fila, los resultados y sus aplicaciones. Espero que el éxito del Club continúe en el futuro y nuevos socios se añadan a su tarea por difundir e influir en los aspectos medioambientales relevantes que más interesen a la sociedad.

D. GUILLERMO KOERTING

El 4 de marzo se han cumplido veinte años del Acta Fundacional del Club Español del Medio Ambiente. En su día, celebramos el decimo aniversario y también el decimoquinto con Reflexiones por parte de los miembros de la Junta Directiva de cada momento y de igual modo procedemos en este caso. En los últimos cinco años, de profunda crisis, el CEMA se ha podido mantener activo gracias al apoyo de nuestros Socios y Ponentes, tratando temas de actualidad y procurando la defensa del Medio Ambiente fomentando la divulgación y desarrollo de una Cultura Medio Ambiental compatible con un Progreso Sostenido y una Producción Limpia. En este periodo, hemos celebrado Conferencias, Mesas Redondas, Jornadas o Presentaciones no presenciales sobre los distintos aspectos medioambientales como energía, eficiencia y cambio climático,  bosques, biodiversidad, agua,  calidad ambiental, residuos o economía circular tal como se recoge en nuestra web. Celebramos también el Día Mundial del Medio Ambiente, creamos el premio al mejor blog medioambiental y sobre todo hemos seguido con la entrega de Medallas de Honor a personalidades e instituciones que se han distinguido por su defensa del medio ambiente. Nuestro blog recoge comentarios quincenales o mensuales con las actividades del CEMA y noticias medioambientales más o menos relacionadas con nuestras actividades en los campos del aire, tierra, agua, biodiversidad y sostenibilidad. En conclusión, la Reflexión principal puede ser que una entidad como la nuestra contribuye sin duda a la Defensa del Medio Ambiente.

 D. ISAAC ÁLVAREZ

Deseo felicitar desde aquí a los fundadores, miembros y colaboradores del Club Español de Medio Ambiente (CEMA) por su excelente trabajo durante estos años 20 años y en particular por su visión de entonces para abordar uno los elementos críticos de nuestra sociedad. El CEMA entones supo adelantarse a la Agencia Internacional de la Energía (IEA) cuando expresaba, casi 10 años más tarde, en el World Energy Outlook 2008 que “No es una exageración afirmar que la prosperidad futura de la humanidad depende de cómo seamos capaces de abordar los dos retos centrales que encaramos hoy en día: asegurar un suministro fiable de energía a costes razonables y efectuar una rápida transformación a un sistema de suministro energético eficiente y ambientalmente benigno. Lo que se necesita es algo parecido a una revolución.” Ya en 1997 el CEMA expresaba de un modo resumido, como uno de los fines esenciales del Club: “Fomentar a escala nacional el conocimiento, divulgación y desarrollo de una Cultura Medio Ambiental compatible con un Progreso Sostenido y una Producción Limpia”. Poniendo énfasis en el doble reto de compatibilizar el progreso sostenido, con una producción limpia de energía, ambientalmente benigna. La revolución mencionada en 2008 por la Agencia Internacional de la Energía, la estamos viviendo hoy día a veces de un modo silencioso y a veces con gran estruendo; a veces con retrocesos y a veces con grandes avances, como el alcanzado con el Acuerdo de París sobre el cambio climático. En cualquier caso la clave sigue siendo abordar en paralelo los dos retos: asegurar el suministro fiable de energía a costes razonables y realizar la transformación a un sistema de suministro energético eficiente y ambientalmente benigno. Máxime cuando observamos cómo hay personas y organizaciones que nos quieren retrotraer a la época de las cavernas, pretendiendo que renunciemos a la calidad de vida alcanzada en las sociedades desarrolladas, donde uno de los principales indicadores es la esperanza media de vida. No debería ser legítimo hacernos retroceder de los 80 años alcanzados en las sociedades desarrolladas, a los menos de 40 de hace solo dos siglos, tampoco debería ser legítimo negar una esperanza de vida de 80 años, o superior, los habitantes de los países en vías de desarrollo. Y en paralelo también observamos cómo hay otras personas y organizaciones que pretenden  continuar como en el pasado, apostando por un desarrollismo mal entendido, haciendo caso omiso de las aún incipientes, pero importantes señales del cambio climático, que aunque solo sea por prudencia estamos obligados de atender. Realizando los necesarios esfuerzos en su prevención. Desde aquí animamos al CEMA para continuar en la misma línea de anticipación, equilibrio y compromiso con el medioambiente, poniendo esfuerzo especial en identificar y premiar las tareas bien hechas en materia ambiental.

D. ANGEL MANUEL ARIAS

Deseo al Club Español de Medio Ambiente, al que conozco y valoro con especial cariño desde su nacimiento, y del que fui gerente durante un tiempo, una larga vida. Su supervivencia en estos dos decenios es una muestra de la capacidad de resistencia del mensaje y de la voluntad de sus integrantes para persistir en el empeño, navegando entre dificultades económicas, pero sin perder el rumbo de los objetivos. Se necesitan foros como éste en los que, desde la pluralidad y la independencia, se hable sobre una mercancía muy especial, que no puede ser subestimada. Porque tiene un inmenso valor, aunque no seamos capaces de ponerle precio. La defensa del medio ambiente como hábitat superior de las especies, debería hacerse siguiendo dos ejes directores. Se ha de distinguir, y actuar en consecuencia, entre las medidas de alcance global y las locales. Ya no es posible mantener que el cambio climático actual no tiene un carácter antropogénico, y aunque a lo largo de la Historia reciente de la Tierra se han sucedido períodos de calentamiento y glaciación desligados de los procesos industriales, la discusión ha dejado de ser importante. El aumento de temperaturas ya está aquí. Por eso, especialmente los convencidos de que se deberían tomar medidas urgentes para contener la piromanía industrial, tendríamos que admitir que hemos superado o estamos a punto de superar los niveles de tolerancia, y que la temperatura media de la Tierra aumentará, irremisiblemente, y en menos de 20 años, 1,5 ºC o quizá más.  Este incremento está provocando importantes cambios en la climatología con efectos localmente catastróficos (huracanes, tormentas de granizo y de arena, incendios, etc.); viene acelerando el deshielo parcial de los casquetes polares y la subida de los niveles del agua de mar (incremento de la fuerza de las mareas, inundaciones costeras, etc.), que potencian otros fenómenos atmosféricos “naturales”. Estamos padeciendo las primicias del porvenir. En consecuencia, las medidas paliativas, junto a las de prevención de desastres, han pasado a ocupar el centro del escenario. Especialmente significativas, las primeras, para un país, como España, que no es significativo contribuyente de gases con efecto invernadero, pero está amenazado significativamente por las consecuencias del calentamiento. España debiera definir, controlar y difundir índices variables y fiables como indicadores de sequía y otros fenómenos climáticos. Se hace imprescindible revisar, perfeccionar, y dotar de medios suficientes -económicos, humanos y materiales- el Plan de Prevención y Ayuda a las Consecuencias del Cambio Climático, convirtiéndolo en un instrumento de trabajo y actuación a nivel de Estado. La única economía que tiene derecho a subsistir es la economía verde. Una economía absolutamente respetuosa con el ambiente, sí, pero también activa a su favor. Varios son los enfoques que deben revisarse, y afectan a elementos legales, educativos, técnicos y dotacionales. Debemos proteger, con medidas legales y compensación económica adecuada, a nuestros bosques; el bosque no puede ser solo una carga del propietario en beneficio de la comunidad, sino, al contrario. Hay que plantar más superficie forestal y defenderla con dureza frente a insensatos o dementes que la utilizan como medio para manifestar sus veleidades. La correcta defensa ambiental implica la recuperación del campo como medio de vida, y no solo como opción para disfrute turístico o pasatiempo ocasional. Por supuesto, las medidas implican la rehabilitación -o demolición- de casas hoy abandonadas, la profesionalización de la explotación del bosque, la garantía de precios mínimos a los productos agropecuarios, etc. Debemos pensar en verde, actuar en verde, creer que somos parte de lo verde, esto es, de lo ambiental, como nos pudiera parecer una rama florida de un árbol, la mariposa anónima que revolotea entre flores, la poza en donde atisbamos algunos cachos o el bando de grullas que vemos desaparecer graznando en el horizonte.

D. ALBERTO CARBAJO

En 1997 cuando fue fundado el Club Español del Medioambiente, no estaba en el centro de las preocupaciones de la población las consecuencias que, sobre el entorno, tenían las actividades humanas, si bien ya se había producida normativa conservacionista, pues en los reguladores (la Comisión de la Unión Europea y en la Administración española ya existía la noción de que el beneficio de los recursos naturales, por las generaciones de entonces, no debía comprometer el bienestar de las futuras. Así, ya se disponía de un Real Decreto sobre la obligación de restaurar el territorio después de las explotaciones a cielo abierto o transposición de directivas para limitar las emisiones de SO2, NOX y partículas en las grandes instalaciones de combustión, sin hacer mención alguna sobre las emisiones de dióxido de carbono. Para las emisiones objeto de la directiva transpuesta la tecnología ha ido dando soluciones de modo que hoy es factible realizar la combustión sin que de la misma se produzcan emisiones que puedan producir lluvias ácidas afecten a los entornos naturales (bosques y ríos) cercanos a la planta de combustión o a unos centenares de kilómetros. Sin embargo, las preocupaciones ambientales ahora, una vez resueltas tecnológicamente las emisiones citadas anteriormente, se centran en las emisiones de CO2, pues se considera que la ruptura del equilibrio de la naturaleza con las emisiones antropogénicas está produciendo un calentamiento global por el efecto invernadero que estos gases realizan sobre la atmósfera. En el Club se confía en que los avances técnicos permitan mantener una actividad industrial absolutamente respetuosa con la naturaleza y en este sentido, asta que madure la tecnología de forma que se puedan usar los combustibles fósiles, cuya combustión es la responsable de los gases que producen el efecto invernadero, es preferible, por razones de prudencia, limitar la utilización de los combustibles fósiles y producir energía con las fuentes naturales que además, son renovables, esto es, que la propia naturaleza las sigue proporcionando. Esta es la idea subyacente y la idea motor de nuestro club: el posibilitar la actividad industrial sin afectar a la calidad de vida de nuestra y de las futuras generaciones. Creemos que para luchar contra la pobreza de los países, el crecimiento económico sostenible es posible y a ello nos enfocamos contando con la inteligencia de los hombres que sabrá dar respuesta útil, eficiente y duradera a los retos que se presenten. En tanto no se disponga de soluciones eficaces, modificar nuestros sistemas de producción para que sin que se produzcan decrecimientos económicos, que sólo ahondan la brecha de la pobreza, seguir ofreciendo incrementos de bienestar a través de la industria ejercida de forma responsable.

D. EDUARDO FERNANDEZ

La gestión inteligente de los servicios de gestión de residuos en entornos urbanos. En la década de los años 90 el concepto ambiental más de moda era el de Desarrollo Sostenible cuya definición general es: “El que permite satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de  las generaciones futuras”. Han pasado más de 30 años y  el concepto sigue vigente y con  dificultades para poder llevarlo a cabo de forma general, aunque hay que decir que se ha avanzado   en todos los ámbitos. En la actualidad y relacionado con la gestión de los residuos en entornos urbanos,  el término de moda es “Smart” o “inteligente”. Este término se orienta a las ciudades por entre otras razones, que según los datos disponibles por distintas fuentes, la previsión es que para el año 2050,  el 70% de la población vivirá en entornos urbanos. Además, está relacionado con la idea de la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos aprovechando las tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las cuales nos permiten obtener todo tipo de información en tiempo real casi de  forma  ilimitada y que sea útil para la toma de decisiones de muchas de nuestras actividades y tareas diarias. Es interesante remarcar algunas características comunes de la Smart City y el Desarrollo Sostenible, como las que se citan a continuación: Son conceptos globales y deseables pero precisan de políticas a largo plazo para su desarrollo e implantación. El ámbito de actuación en ambos casos es muy amplio desde el punto de vista ambiental, abarcando tanto emisiones, vertidos y residuos. Para alcanzar las metas definidas es necesaria la colaboración de los tres agentes involucrados; administración, empresas y sociedad. Destacar de ambos conceptos que siempre deben ser el motivo básico para que una sociedad pueda desarrollarse y mejorar pero nunca la meta en sí misma. Las necesidades de las ciudades y entornos urbanos,  tanto tecnológicas, sociales, ambientales, entre otras, evolucionan y lo que hoy puede ser considerado como “Smart” o “inteligente” en unos años no serlo. Se trata por tanto de un concepto cuyos contenidos tendrán que ir evolucionando anticipándose a las necesidades futuras de los entornos urbanos y la ciudadanía. En la gestión de residuos urbanos no existe un modelo único. Éste dependerá de las condiciones y necesidades de cada ciudad. Además, para que una ciudad haga atractiva su calidad de vida deberá desarrollar políticas inteligentes en diferentes dimensiones, ambiental, económica y social. En numerosas ocasiones la tecnología necesaria está disponible pero su elevado coste hace muy difícil su implantación. Se deberían definir diferentes niveles de inversión por ciudadano. Es necesaria un diseño y planificación integrada con una visión de conjunto de todas las actividades de un entorno urbano para conseguir una gestión excelente. Hay que tener claro que estos cambios no son rápidos y que las necesidades se irán cubriendo paulatinamente. Se tendrán por tanto que ir desarrollando e implantando políticas a medio y largo plazo. Para ello deberán tener en cuenta las oportunidades y debilidades de cada ciudad. La integración flexible de los recursos humanos, tecnológicos y económicos es la clave para ofrecer servicios eficientes para cada una de las ciudades según sus características particulares, sin olvidar que de manera complementaria se deben diseñar modelos de colaboración público-privada que fomenten la transparencia, concienciación y participación, en la aplicación de soluciones innovadoras  para la limpieza viaria, la recogida y el adecuado tratamiento de los residuos urbanos, el mantenimiento y la gestión de parques y zonas verdes, la gestión del agua y la eficiencia energética. En los servicios urbanos existen sinergias que facilitarían determinadas integraciones con sus correspondientes beneficios, sin embargo, el marco legal actual no es claro en su implementación y tampoco favorece la definición de un modelo de negocio equilibrado. Por lo tanto, se  debe seguir trabajando en los cambios necesarios en la normativa para facilitar el diseño y puesta en marcha de nuevos servicios inteligentes. Las empresas prestadoras de los servicios urbanos somos conscientes que los nuevos requerimientos y formas de actuar para la prestación de servicios urbanos en las ciudades, solo podrán ser satisfechos mediante soluciones integradoras y con la flexibilidad suficiente para ofrecer la mejor relación calidad-precio. Esta flexibilidad se resume en disponer de diferentes soluciones, que dependiendo del presupuesto disponible, abarcan desde una solución básica hasta una solución tecnológica más avanzada y en todos los casos adaptables a cada necesidad concreta logrando en cualquier caso la máxima eficiencia.

D. DOMINGO GÓMEZ OREA.

Desde que allá por los años 70 del pasado siglo emergió la preocupación moderna por el medio ambiente, la ciencia y la técnica pusieron de manifiesto un desafío: convertir los efluentes en subproductos. Los efluentes son aquello que las actividades humanas producen sin querer y no tienen, por el momento, ningún aprovechamiento, por lo que se emiten a los vectores ambientales: aire, agua y suelo, bajo la forma de emisiones, vertidos y residuos, respectivamente, contribuyendo a su contaminación. Los subproductos en cambio, también se producen sin querer, pero tienen alguna utilidad para alguien, que por tanto estará dispuesto a gestionarlos gratuitamente o incluso a pagar algo por ellos.  Esta idea está inspirada en la naturaleza, en su expresión más genuina y sintética: el ecosistema, donde no hay efluentes; todo entra una y otra vez en los ciclos de materiales, de tal forma que indefinidamente se van aprovechando, mientras ascienden por los diferentes niveles tróficos de las cadenas alimentarias y vuelven constantemente desde todos ellos al principio, gracias a la labor de los descomponedores; y a la intervención de la energía solar. El mundo rural, hasta fechas recientes muy próximo a la naturaleza, ha venido aplicando intuitivamente y por pura supervivencia este principio, de tal manera que, como en los ecosistemas naturales, todo se aprovechaba, no existía la noción de efluente: cerdos, gallinas, ovejas o conejos consumían desperdicios, y al final las basuras depositadas en un estercolero acababan fertilizando los campos. Por otra parte, la sociedad hasta hace unas pocas décadas, más o menos conscientemente, hacía uso de este principio, gracias a un notable segmento de productivo dedicado a la reparación: el zapatero remendón, el estañador que arreglaba los pucheros metálicos, el paragüero que componía una y otra vez los paraguas estropeados, el relojero, el trapero, la costurera, … o quienes en los propios domicilios remendaban una y otra vez la ropa gastada, incluso el basurero que no solo no cobraba por recoger la basura doméstica sino que pagaba por ello al ayuntamiento.  Esta filosofía del medio natural, luego imitada por las sociedades hasta épocas recientes, y explicada desde los ámbitos científicos, es la esencia de la economía circular: volver a introducir una y otra vez los efluentes en los ciclos productivos, entendiéndolos como materias primas para el siguiente ciclo. Pero han debido pasar casi 50 años desde que surgió la preocupación ambiental moderna para que alcanzara el mundo de la economía y el lenguaje de los negocios. El futuro será circular o no será, señala un eslogan de la economía circular, inspirado por el exagerado consumo de recursos naturales que exige una población cuantitativamente creciente y cualitativamente consumista, así como por la inminente amenaza del cambio climático.

D. JUAN LOPEZ-ASIAIN

Sin duda, uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos como humanidad en los tiempos que nos ha tocado vivir, es el cuidado del medio ambiente y los recursos naturales que nos ha facilitado. Es por ello, que hay que felicitar al Club Español del Medio Ambiente por su labor durante estos 20 años en esta dirección, enhorabuena. No podemos cerrar los ojos ante un futuro incierto con respecto a los recursos naturales, tanto energéticos como hídricos, así como la calidad del aire, la temperatura global y en general la calidad de nuestro entorno. El Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, trabaja en esta dirección, tanto como asociado del CEMA como en otros foros, pues entiende que nuestras edificaciones han de jugar un papel destacado en el ahorro energético, disminución de la huella de carbono, gestión de los residuos, hidroeficiencia y en general de la sostenibilidad. Como reflexión, cabe apuntar que además del trabajo de asociaciones como el CEMA, es necesaria una concienciación global de todos, se hace imprescindible que en nuestro día a día, el cuidado del medio ambiente este presente. Que nuestras decisiones diarias, en la compra de cualquier tipo de producto, en la renovación de bienes inmuebles, adquisición de vehículos, gestión de los residuos urbanos propios, uso del medio natural en nuestro ocio, gestión de nuestros viajes, uso de las tecnologías, etc.… el cuidado del medio ambiente sea un requisito a tener en cuenta.

D. JOSE LUIS DEL VALLE

¿Nos podemos permitir las energías renovables? En el año 2016 los subsidios a las energías renovables en España para la producción de electricidad, en forma de unas retribuciones específicas para las mismas, se han situado en el entorno de los 5.300 millones de euros, a un nivel parecido al de 2015. Y en todo el mundo alcanzaron los 120.000 millones de dólares en dicho año 2015, calculándose en el escenario de nuevas políticas del World Energy Ootlook 2016 que se incrementarán progresivamente hasta llegar a un máximo de 210.000 millones de dólares en 2030, para empezar a caer a continuación. Los costes de los subsidios se han venido trasladando a los consumidores tanto industriales como residenciales de electricidad, que a duras penas están saliendo de una dura crisis económica, pues difícilmente pueden soportarlos el conjunto de los contribuyentes en unos momentos en que los ajustes fiscales y presupuestarios limitan las alegrías en las cuentas públicas. Es verdad que en los países productores de combustibles fósiles las subvenciones a los mismos se siguen situando muy por encima de las que favorecen a las energías renovables, a pesar de su reciente reducción por los menores niveles de precios del crudo. Si en 2015 las renovables se vieron favorecidas con los mencionados 120.000 millones de dólares, los combustibles fósiles lo fueron con 325.000 millones de dólares. Pero es también innegable que en España se han producido abusos en la retribución de algunas energías y, sobre todo, en su capacidad instalada, que se situó muy rápidamente muy por encima de lo que cualquier planificación razonable contemplaba. Y que esa velocidad de crecimiento nos llevó a hacerlo antes de que la curva de aprendizaje redujera sus costes de instalación a niveles más competitivos, como los que ya se están alcanzando en diversas ubicaciones en todo el planeta. Y también es verdad que el peso de energías renovables en la producción de electricidad ha permitido una reducción del precio de la misma, especialmente en las horas de mayor disponibilidad de recurso. Para la inmensa mayoría de los científicos el calentamiento global es un hecho y el hombre es en gran medida responsable del mismo, aunque algunos, sobre todo políticos inasequibles al desaliento, sigan cuestionándolo. Las emisiones de gases de efecto invernadero son responsables del pernicioso calentamiento global y dichas emisiones son en gran medida consecuencia de la composición del mix energético. Si de verdad queremos dejar un mundo mejor a nuestras futuras generaciones, como ha venido promoviendo el Club Español del Medio Ambiente en sus primeros 20 años de vida mediante la divulgación y desarrollo de una cultura medio ambiental fuerte, vamos a tener que esforzarnos también en limitar el incremento de temperatura en la atmósfera para no quedarnos muy lejos de ese deseable máximo de 2º que las diversas Conferencias de las Partes nos vienen recordando. Para ello la producción de una parte muy significativa de nuestra electricidad con energías limpias no es solo una obligación, sino también una necesidad compatible con el progreso sostenido. La pregunta no es si nos podemos permitir las energías renovables. La pregunta correcta es si podemos no permitírnoslas.

 

 

 

 

 

 

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